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¿Cómo rolear a los Huargen/Gilneanos? (parte I)

Publicado en Servidores de Rol por  , el Jueves 28/1/2016 - 16:30
Como rolear Huargens parte 1
 

¡Saludos, Comunidad! 

Ante todo, una disculpa por haberme retrasado en ofreceros el siguiente artículo. Espero de corazón que os guste, porque, a título personal, es una de las razas (a parte de la Sin'dorei) que más me ha cautivado y que se usa bastante. Dos de las fuentes que beben tanto la historia como la idea de cómo rolear a esta raza es de la novela “Corazón de Lobo” y el cómic “La maldición de los Worgen”.

Redacción y Edición: Dsaille
Supervisión y Corrección: Natea, Cemotucu e Idril

 

Cuando dije a algunos de vosotros que quería formar un ejército para retomar la Ciudad de Gilneas de esos malditos Renegados… Hubo algunos que dijeron que la Ciudad de Gilneas jamás podría ser retomada. Que era imposible. ¡Pero yo les digo que no podemos dejar que nuestros miedos vuelvan a controlarnos! Por mucho tiempo deje que mi temor me controlara… Temía que pudiera tomar todas las malas decisiones posibles… Temía que nuestra nación pudiera perder su identidad… Temor a que si todos vosotros supierais la verdad, toda la verdad… Me rechazaríais como vuestro líder. Pero no volveré a entregarme al miedo nunca más. Miradme ahora y contemplad lo que os he escondido. Ahora que saben la verdad, os pregunto a cada uno de vosotros… ¿Quién está conmigo? ¿Quién luchara a mi lado? ¿Quién de vosotros hará a un lado su miedo?”

Rey Genn Cringris.

Índice

 

1. Historia

1.1 Origen

Gilneas CrestTras el conflicto conocido como la Guerra de los Ancestros, Malfurion Tempestira descubrió la Forma de Manada mientras experimentaba las distintas transformaciones animales que sus habilidades le proporcionaban, llegando a adoptar la forma lupina del Ancestro Lobo, Goldrinn. Sin embargo, el poder y la furia encarnados del ancestro fueron superiores al control del Archidruida, viéndose abrumado y manipulado por la naturaleza incontrolable de dicha transformación. Llevado por la ira de Goldrinn, el Shan’do ataco al semidios de la naturaleza, Cenarius, quien después de repelerlo, le forzó a dormir bajo Daral’nir, un gran árbol localizado en el Sueño Esmeralda y capaz de apaciguar a cualquier criatura enfurecida.

Una vez Malfurion recupero el control sobre sí mismo, prohibió la Forma de la Manada al resto de druidas, debido a su peligrosidad y descontrol. Desafortunadamente, su prohibición y advertencia no sería tomada en cuenta el tiempo suficiente.

Cuando los Sátiros se lanzaron a combatir a los Elfos de la Noche a lo largo de Vallefresno con el apoyo de los demonios restantes de la primera invasión de la Legión Ardiente a Azeroth, Ralaar Colmillo de Fuego intento convencer al Shan’do Tempestira de levantar la prohibición de la Forma de Manada, argumentado la utilidad que tenía en batalla y el cómo esta podía inclinar la balanza del conflicto conocido como la Guerra del Sátiro, a favor de los Kaldorei. No obstante, Malfurion permaneció firme en su decisión. Más esto no mermo las intenciones de Colmillo de Fuego, quien busco la manera de templar la incontrolable furia de la Forma de Manada junto a un grupo conocido como los Druidas de la Manada, una secta druídica clandestina instruida por el propio Ralaar y quienes compartían su visión sobre la Forma de Manada.

Buscando un medio para lograr su cometido, Ralaar y sus seguidores se sometieron voluntariamente a la influencia mágica de la Guadaña de Elune, un artefacto místico creado a partir del colmillo de Goldrinn y el bastón de Elune, portado por la Sacerdotisa de la Luna, Belysra Brisa Estelar. Sin embargo, lejos de apaciguar la furia de la metamorfosis lupina, las energías de la Guadaña convirtieron a Colmillo de Fuego y sus druidas en los primeros huargen; humanoides con forma de lobo regidos por sus instintos primarios. Cegado por la rabia y la sed de venganza, Ralaar no solo se lanzó al ataque contra los Sátiros junto a sus Druidas de la Manada, sino también contra sus antiguos aliados Elfos de la Noche, propagando así la Maldición de los Huargen entre sus antiguos compatriotas.

Desesperado frente a la ofensiva, el Archidruida Tempestira, junto con la ayuda del hijo de Cenarius, Remulos, convoco a los druidas que no siguieron la senda de Ralaar en el Claro de Luna, dando lugar al Circulo Cenarion y sentando no solo las bases para los futuros druidas elfos de la noche, sino también trazando un plan para enfrentar a los Druidas de la Manada liderados por Ralaar, conocido entonces como Alfa Prime. Plan que junto con la ayuda de Belysra y la Guadaña de Elune, concluiría con el forzoso exilio de Colmillo de Fuego y sus druidas a las profundidades de Daral’nir, confiando que el gran árbol contendría su furia por toda la eternidad.

1.2 El nacimiento de una nación

Después de la victoria del Imperio de Arathor sobre los trols del bosque en el conflicto conocido como las Guerras Trols, y la eventual muerte del Rey Thoradin, el Imperio comenzó a expandirse hacia los territorios aledaños a sus dominios, fundando distintas ciudades – estado a lo largo del continente que sería conocido como los Reinos del Este. Una de estas ciudades fue la Ciudad de Gilneas, la cual creció y próspero hasta tal punto de rivalizar con la propia capital imperial, Strom, desarrollando no solo un poderoso ejército que rivalizo con la ciudad de Alterac, sino sus propias costumbres y creencias, lo que llevo al origen de una propia identidad cultural que finalmente llevaría al Imperio de Arathor a capitular y segregarse en la forma de distintos reinos.

La Casa de Cringris tomaría el trono del Reino de Gilneas y bajo el liderazgo del Rey Archibald, la nación gilneana prosperaría hasta evolucionar en una nación formidable y lo bastante poderosa como para rivalizar con los Reinos de Kul Tiras y Stromgarde. Nación que posteriormente heredaría su hijo y sucesor al trono, Genn Cringris, quien como su padre, llegaría a creer firmemente que el Reino de Gilneas era lo bastante poderoso como para no depender, ni necesitar de ninguna otra nación para poder prosperar o sobrevivir.

Gilneas

1.3 La Segunda Guerra

Tras la Caída del Reino de Ventormenta a manos de la Horda Orca al final de la Primera Guerra y la eventual llegada de los refugiados liderados por Lord Anduin Lothar, el Rey Terenas Menethil II de Lordaeron convoco al resto de naciones humanas para conformar la llamada Alianza de Lordaeron. Gracias a su reconocimiento como una nación poderosa e influyente, el Rey Genn fue convocado a la mesa de negociaciones, este no se mostró demasiado afectivo hacia la llamada Alianza y argumentó de forma constante en su contra, a pesar de formar parte de ella, pues aunque el supuesto poder de los orcos había quedado demostrado con la destrucción del reino humano al sur de los Reinos del Este, el Rey de Gilneas confiaba firmemente en que sus ejércitos eran lo suficientemente capaces de enfrentar cualquier amenaza por si solos.

Durante el curso del conflicto conocido como la Segunda Guerra, Gilneas envió una fuerza honorifica bajo el mando de Lord Vincent Godfrey, luego de su insistencia para liderar tal cuerpo militar. No obstante, los resultados en batalla de este cuerpo militar contra los orcos fueron desastrosos, logrando nada más que aumentar la aversión del Rey Cringris contra el Reino de Lordaeron y la Alianza. Algo que eventualmente llevaría a Genn a retirar su nación de la Alianza con un plan no menos radical.

1.4 El Muro de Cringris y la Tercera Guerra

Concluida la Segunda Guerra, la Alianza de Lordaeron hubo de decidir distintos asuntos con respecto a las consecuencias del conflicto tales como decidir el destino de los perdedores de la guerra y la reconstrucción de las zonas devastadas. No obstante, el Rey Genn Cringris no se mostró de acuerdo en que su pueblo hubiese de pagar los impuestos de la Alianza para reconstruir otras naciones y peor aún, mantener con vida a quienes habían causado tales destrozos dentro de campos de internamiento, como había propuesto el Rey de Lordaeron, Terenas Menethil II, pese a los alegatos de Gilneas y Stromgarde, cuyos reyes exigían la ejecución de los orcos. Motivo por los cuales el Rey de Gilneas retiró el apoyo de su nación a la Alianza de Lordaeron y buscando evitar que su reino fuese acosado por los “problemas del resto”, trazo un plan para erigir una gran muralla la cual separaría a Gilneas de Lordaeron y el resto de Azeroth.

Sin embargo, la construcción del Muro de Cringris no estuvo exenta de polémica. Buscando aprovechar la frontera natural compuesta por las montañas al norte de su reino, el Rey Cringris erigió el muro sobre las tierras de un joven, pero respetado noble de su corte, Lord Darius Crowley, quien al contrario de otros nobles, era un ferviente creyente de la Alianza e intentó convencer al Rey de que abandonarla no era el camino correcto, sin ningún resultado y finalmente, viéndose incapaz de evitar que el muro se levantara y que la gente que habitaba la Aldea Piroleña y Molino Ámbar, ambos asentamientos dentro de sus tierras, quedasen fuera del Reino de Gilneas y abandonados a su suerte.

Gilneas
El Reino de Gilneas permanecería aislado del resto del mundo en los años posteriores, cerrando no solo sus fronteras por tierra, sino también marítimas, reteniendo así a otros visitantes y comerciantes de reinos vecinos, quienes jamás podrían abandonar la nación hasta la repentina aparición de la Plaga, un hecho el cual no tardaría en reiniciar la tensión política iniciada por la construcción del Muro de Cringris. Cuando los no muertos se convirtieron en una amenaza evidente, dando inicio a la Tercera Guerra, Lordaeron solicitó la ayuda del Reino de Gilneas solo para acabar siendo desoído antes de que las hordas de muertos vivientes se lanzasen contra la puerta del gran muro. Inmediatamente el ejército de Gilneas trataría de contener a los muertos vivientes, pero superados en número, todo intento de protección resultaba inútil y en medio de la desesperación, y temor por una posible caída de su nación, el Rey Genn se acercó al Archimago de la Corte, Arugal, quien afirmaba conocer unas criaturas que podrían ser de utilidad contra la Plaga, gracias a los estudios de un mago de Dalaran conocido por el nombre de Ur. Aunque advertido por el propio Archimago sobre la ferocidad y fortaleza de las criaturas conocidas como huargens, el desesperado Rey ordenó el uso de tales criaturas y desde lo alto del muro, el Archimago convoco a tales criaturas, quienes se lanzaron contra los muertos vivientes y destrozaron tal y como esperaban. No obstante, estas criaturas también se volvieron contra los propios soldados de Gilneas fuera de la muralla, convirtiéndole en lo mismo que ellos poco antes de expandirse por el Bosque de Argénteos, atacando a su población y extendiendo la Maldición de los Huargen.

Por otro lado, y sin conocimiento por parte del Rey, Lord Darius Crowley, incapaz de poder entender la sesgada visión del Rey Cringris, envió un pequeño grupo armado de sus propios hombres a apoyar la Expedición Humana liderada por Lady Jaina Valiente, el cual sería conocido como la Brigada de Gilneas, en señal de apoyo a la Alianza y de desafío hacia su Rey. Genn eventualmente se enteraría de las acciones del noble y le confrontaría por lo que él consideraba un acto de traición. Darius, al contrario, respondería que las acciones de Genn no tenían sentido alguno y tomaría las armas, creyendo ser el único medio posible para poner fin a la tiranía de su Rey, llevando a Gilneas hacia la guerra civil.

1.5 La Rebelión de la Puerta Norte

Conocida como la Rebelión de la Puerta Norte, la guerra civil polarizo el Reino de Gilneas entre los insurrectos conocidos como los Rebeldes de la Puerta Norte, cuyos hombres eran fieles a Lord Darius y los Lealistas o Realistas Gilneanos, quienes eran partidarios del Rey Genn y la lucha sería particularmente amarga, dada la antigua amistad entre ambos nobles y a pesar de que Cringris jamás culpo a Crowley por sus acciones, creyéndolas justificables tras lo ocurrido con sus tierras y su gente.

La guerra se expandiría por el Reino de Gilneas y eventualmente, los Rebeldes de la Puerta Norte marcharían sobre la Ciudad de Gilneas, asediándola con el fuego de sus cañones. Sin embargo, el intento de golpe de estado de Darius falló y fue arrestado, junto a varios otros líderes rebeldes, por el cargo de traición contra la nación y encerrado en la Prisión Guardapétrea. A raíz de esto, los rebeldes restantes se dispersaron y escondieron de inmediato, llegando incluso a contrabandear y acumular distintos armamentos en la misma capital del reino. Y a pesar de que poseían la suficiente potencia de fuego para arrasar prácticamente la mitad de la Ciudad de Gilneas, el arresto de Crowley supuso el fin de la rebelión y los distintos arsenales jamás llegarían a ser utilizados. Las divisiones políticas dentro de la población no se desvanecerían con tanta facilidad.

1.6 La Maldición de los Huargen

Gilneas CrestAunque la Rebelión de la Puerta Norte había concluido, la paz estaría lejos de retornar al Reino de Gilneas. Poco tiempo después del conflicto, una serie de desapariciones y asesinatos conocidos como las Matanzas del Asesino de las Estrellas, cuyas víctimas serian principalmente gilneanos que lucharon por el bando realista durante la guerra civil, haría que el temor se apoderara del corazón de los gilneanos, quienes creían que los Rebeldes de la Puerta Norte estaban reuniéndose nuevamente. Sin embargo, la verdad era muchísimo más siniestra de lo que podrían esperar.

La Maldición de los Huargen que el Rey Genn había liberado junto al Archimago Arugal en los Bosques de Argénteos, lejos de quedarse fuera del Reino de Gilneas, acabaría por hallar el modo de encontrar sitio dentro del reino y consciente de la verdad detrás de las desapariciones, el Rey y los nobles comenzaron a cazar a los huargen dentro del reino, en secreto, con tal de no alertar a la población y evitar que supiesen de la existencia de tales criaturas. Del mismo modo, Genn aprovecha los rumores de que supuestamente los Rebeldes estaban reuniéndose nuevamente para aumentar la seguridad dentro de todo Gilneas y evitar que una supuesta guerra civil vuelva a tomar sitio en el reino. No obstante, la población de Gilneas, al ver que los asesinatos y desapariciones no dejaban de ocurrir, se volvió cada vez más temerosa de abandonar sus hogares y la nobleza, por otra parte, estaba más ansiosa por poner fin a los huargen.

Como si fuera poco, los Renegados al otro lado del Muro de Cringris comenzaban a dirigir su atención hacia el aislado Reino de Gilneas, ansiando su conquista. Pero por fortuna para Cringris, la población no llego a saber de su presencia al otro lado de la puerta norte.

Por desgracia, la Maldición no lograría ser contenida y una vez el número de gilneanos infectados con ella se volvió incontrolable, los huargens se lanzaron abiertamente al ataque contra la Ciudad de Gilneas, desatando el caos dentro de las calles de la ciudad. El Rey Genn junto al príncipe Liam y otros miembros de la nobleza, como Lord Vincent Godfrey, tratarían de evacuar la ciudad e incluso, frente a la necesidad de aliados, Lord Darius Crowley fue liberado junto a sus rebeldes y a pesar de los temores de Genn, y algunos miembros de la nobleza, estos supieron dejar sus diferencias de lado y sumarse a los intentos por contener a los huargen, llegando a trasladar las armas de los viejos arsenales que habían formado a escondidas del Rey a la Catedral del Alba, donde Crowley y sus rebeldes atraerían la atención de los huargen ferales, conteniéndoles el tiempo suficiente para que el resto de la población huyera de la ciudad a costa de sus vidas.

1.7 El Cataclismo

Después de haber perdido la Ciudad de Gilneas, la población del reino se refugiaría en el poblado de Refugio del Ocaso y con tal de mantener la seguridad, y evitar que el poblado sufriese el mismo destino que la Ciudad de Gilneas, la cacería de huargens continuó. No obstante, lejos de matarlos, estos eran capturados con vida y retenidos. La razón de tal cambio de prácticas se debía principalmente a la creación de un remedio o medicina temporal por parte del Alquimista de la Corte Real, Krennan Aranas, el cual tras ser suministrado a algunos huargens, permitía contrarrestar el instinto animal y traer de vuelta el raciocinio humano.

Por otro lado, y al mismo tiempo que los gilneanos refugiados en Refugio del Ocaso, los elfos de la noche que habían arribado al Reino de Gilneas junto a la Sacerdotisa de la Luna, Belysra, capturaban también a distintos huargens y les llevaban al árbol de Tal’doren, la contraparte física del gran árbol Daral’nir en el Sueño Esmeralda, permitiéndoles apaciguar su furia feral y pasar por un ritual que no solo les permitiría recuperar su consciencia, sino también la capacidad de retornar a su forma humana y alternar entre la forma del huargen, solo si tal ritual era superado.

Desgraciadamente, las adversidades estarían lejos de terminar. Los extraños terremotos que afectaban al resto del mundo ocasionarían el derrumbe de las fronteras naturales del Reino de Gilneas e incluso, la caída de la puerta del Muro de Cringris, lo que permitiría a los Renegados invadir a gran escala el reino peninsular.

 

2. Cultura

2.1 Identidad Cultural

Genn CringrisComúnmente conocidos o llamados como gilneanos, los habitantes de Gilneas se caracterizan por ser personas de un carácter muy orgulloso, tanto de sí mismos como de su nación, confiando en su propio poder y capacidad para enfrentar las adversidades, independientemente de cuales sean, llegando a ser bastante testarudos en sus propias ideas e ideales. Asimismo, estos sienten una gran devoción y lealtad hacia la el Rey de Gilneas, cuyo trono se encuentra ocupado actualmente por Genn Cringris.

Sin embargo, y como consecuencia de la Segunda Guerra y el levantamiento del Muro de Cringris, eventualmente la población de Gilneas acabo polarizándose hasta llegar a la guerra civil conocida como la Rebelión de la Puerta Norte, cuya división perdura hasta el día de hoy, habiendo dos tipos de ideologías predominantes dentro del pueblo gilneano:

Los Lealistas Gilneanos o Realistas, como se hacía conocer el bando liderado por el Rey Genn Cringris, abogan por la fortaleza innata y el poder propio que posee el Reino de Gilneas, confiando en que la nación puede auto sustentarse por sí sola y defenderse a sí misma frente a cualquier amenaza, sin necesidad de recurrir a otros reinos para sobrevivir y mucho menos, tener que sufrir por culpa de ellos. Por la misma razón, apoyan en el aislacionismo que ha mantenido el Reino de Gilneas hasta la actualidad, conteniendo los llamados “problemas del resto del mundo” fuera de sus fronteras.

Por otro lado, están los llamados Rebeldes de la Puerta Norte, también conocidos simplemente como los Rebeldes, quienes a pesar de reconocer la fortaleza indiscutible del Reino de Gilneas, confían en que la nación podría haberse beneficiado mucho más del contacto con el resto del mundo, que aislándose de este. Razón por la cual el levantamiento del Muro de Cringris no fue bien recibido, especialmente por quienes habitasen las tierras del extremo norte de la península, las cuales pertenecían a Lord Darius Crowley, por las que se vieron dividas tras la construcción del muro, dejando no solo la mitad de dichos dominios fuera de la frontera modificada del reino, sino también excluyendo a parte de la población. Es por ello que los Rebeldes también se caracterizan por creer que en su orgullo, el Rey Genn Cringris se ha convertido en un tirano y ha de ser depuesto del trono a como dé lugar, antes de que la nación continúe sufriendo las consecuencias de su actuar.

2.2 Creencias y Prácticas

Como el resto de la humanidad, los gilneanos creen en la Luz Sagrada tal y como se refleja en la Ciudad de Gilneas, en cuyo centro se encuentra la Catedral del Alba. Sin embargo, pese a la creencia general del pueblo gilneano, la población campesina del reino es conocida por practicar algo que ellos catalogan como las “viejas costumbres”. Tales costumbres son en realidad el reducto de una antigua y primitiva creencia de las primeras tribus humanas, las cuales involucraban a la naturaleza y su magia, siendo una versión similar a lo que hoy se conoce como el druidismo, aunque sin llegar a explotarse del mismo modo que los Elfos de la Noche han hecho.

Esta creencia acabó viéndose considerablemente opacada y reducida una vez comenzaron a originarse religiones organizadas como la Iglesia de la Luz sagrada, y la introducción de la entonces enigmática, y siempre poderosa, Magia Arcana en el resto del mundo por parte de los Altos Elfos durante las Guerras Trol. Sin embargo, las “viejas costumbres”, si bien desaparecieron de otros reinos humanos, no lograron desvanecerse por completo dentro del Reino de Gilneas gracias a su relativo aislamiento natural, permitiéndole perdurar hasta la época actual. Por esta misma razón, tales prácticas solo forman parte de un grupo muy recluido de la población del Reino de Gilneas, provocando que esta suerte de druidas no sean más que un rumor dentro de la población, quienes se refieren a ellos como los Brujos de la Cosecha.

2.3 Relaciones con el resto del mundo

Gilneas HuargenPrevio al aislamiento del Reino de Gilneas y gracias a su estancia en la Alianza de Lordaeron, los gilneanos llegaron a entrar en contacto con razas tales como los enanos, gnomos y altos elfos. Sin embargo, y a pesar de posiblemente reconocer las fortalezas de cada uno de estos pueblos, no es de extrañar que tampoco fuesen considerados como aliados vitales y por ende, no se les tuviese en tanta estima frente a la creencia de que los gilneanos eran lo suficientemente capaces de poder realizar lo mismo que el resto de pueblos del mundo e incluso, mejor.

A raíz de la misma época los gilneanos llegaron a entrar en contacto directo con los orcos, cuya recepción y opinión sobre ellos se limita a la de criaturas brutas y salvajes sin control alguno, las cuales habían de ser ejecutadas después de ser derrotadas y capturadas tras la conclusión de la Segunda Guerra. Cabe destacar que a raíz de la presencia de trols del bosque, goblins y ogros, los gilneanos también llegaran a conocer tales razas, pero su opinión difícilmente podría haber variado con respecto a la que tenían hacia los orcos, llegando a considerarlos de la misma manera.

Posterior al aislamiento, los gilneanos cortaron todo contacto con tales razas y solo han llegado a conocer dos en la actualidad, aunque su presencia y existencia no es del conocimiento general del pueblo del Reino de Gilneas, dado los esfuerzos del Rey Cringris por mantenerlo en secreto y evitar que la población entre en pánico, luego de haber vivido un cruento conflicto anteriormente, como fue la Rebelión de la Puerta Norte. Tales razas son:

Los huargen, quienes no son considerados menos que animales descontrolados y cuyo conocimiento de su existencia se limitaba, en un principio, solo para la nobleza, quien se encargó de darles caza en un intento de reducir su número y tratar de mantener el secreto de su presencia dentro del Reino de Gilneas. Algo que eventualmente acabaría descubriéndose luego del masivo asalto de estas criaturas contra la Ciudad de Gilneas, forzándoles a abandonarla y refugiarse en la costa sur de la península.

Por otro lado, están los muertos vivientes, quienes han tratado de asaltar la puerta del Muro de Cringris, tanto durante la Tercera Guerra en forma de la Plaga y posteriormente, como los Renegados. Habiendo demostrado ser una clara amenaza para el Reino de Gilneas en ambas ocasiones y cuya existencia, por ahora, solamente se limita a miembros de la nobleza, y el ejército del reino en la actualidad.

2.4 Lenguaje

La lengua de los gilneanos, como el resto de los humanos, es el Común. El cual incluso es empleado durante su forma animal.

Algunas frases conocidas del Común son:

Frases de Huargen y Gilneanos

 

 

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